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La verdad, es que este blog siempre ha sido mi último recurso cuando no tengo a donde ir, pero sigo escapando de todo lo que quiero negar o rechazar; podría decirse que esta es mi fortaleza cuando todo lo demás se ha derrumbado.
Es triste el darme cuenta por medio de escuchar a la gente, es más triste que todo sea negativo.
Estuve hablando con varias personas; como siempre, sale el hecho de que parezco estar dañado, que he adquirido vicios que me han llevado a tomar las peores decisiones en los momentos menos indicados. Por primera vez, sufro por estar haciendo lo que mi corazón me dice que es lo correcto.
¿Se han dado cuenta como parece que lo correcto siempre es algo que interviene en nuestros gustos o planes? Es como si el hacer las cosas bien significara que vas a tener que sufrirlas para no caer en algún tipo de desgracia a posteriori.
Ustedes lo saben. Este lugar es otra de las tantas muestras de que soy un controlador, un obsesivo compulsivo que lleva las cosas al límite sólo para demostrar que maneja la situación y que todo es como él dice que es. ¡Qué errores tan grandes he cometido para demostrar que tengo la razón!
La verdad es que ando en un proceso, uno lento y largo; un camino que, rompiendo el drama, no puedo hacer solo.
Me he topado con los bonitos doce pasos que se manejan en los grupos de alcoholicos anónimos, que, por cierto, no sólo funcionan para las adicciones, sino también para concientizar todos los problemas en los que uno ha caído.
Es gracioso como eso me demostró que, como alguien alguna vez comentó de mí, me la paso deprimido.
No me introduciré con el cliché de "hola, soy Benjamín y soy un adicto", pero puedo confesar el paso uno:
Admito que mi vida se ha vuelto incontrolable. No tengo la capacidad para manipular la situación, mis sentimientos, las acciones de los demás y las reacciones de mi alrededor hacia lo que hago o pienso. No puedo manejar las cosas a mi conveniencia. No puedo seguir con mi vida como la he estado viviendo a lo largo de estos años...
Bueno, he aquí mi confesión, mi muestra de que, nuevamente, hago lo posible para cambiar, para ser un alguien mejor de lo que siempre he sido. Siempre he estado cómodo conviviendo con mis demonios, haciendo el mal sabiéndolo y disfrutando esas acciones egoístas. Esta vez lucho por mi bien y por el bien de los demás. El camino es todo menos sencillo y placentero, pero no lo hago por mí.
Ahora, viene lo más dificil... seguir adelante.
Un día a la vez.
Es triste el darme cuenta por medio de escuchar a la gente, es más triste que todo sea negativo.
Estuve hablando con varias personas; como siempre, sale el hecho de que parezco estar dañado, que he adquirido vicios que me han llevado a tomar las peores decisiones en los momentos menos indicados. Por primera vez, sufro por estar haciendo lo que mi corazón me dice que es lo correcto.
¿Se han dado cuenta como parece que lo correcto siempre es algo que interviene en nuestros gustos o planes? Es como si el hacer las cosas bien significara que vas a tener que sufrirlas para no caer en algún tipo de desgracia a posteriori.
Ustedes lo saben. Este lugar es otra de las tantas muestras de que soy un controlador, un obsesivo compulsivo que lleva las cosas al límite sólo para demostrar que maneja la situación y que todo es como él dice que es. ¡Qué errores tan grandes he cometido para demostrar que tengo la razón!
La verdad es que ando en un proceso, uno lento y largo; un camino que, rompiendo el drama, no puedo hacer solo.
Me he topado con los bonitos doce pasos que se manejan en los grupos de alcoholicos anónimos, que, por cierto, no sólo funcionan para las adicciones, sino también para concientizar todos los problemas en los que uno ha caído.
Es gracioso como eso me demostró que, como alguien alguna vez comentó de mí, me la paso deprimido.
No me introduciré con el cliché de "hola, soy Benjamín y soy un adicto", pero puedo confesar el paso uno:
Admito que mi vida se ha vuelto incontrolable. No tengo la capacidad para manipular la situación, mis sentimientos, las acciones de los demás y las reacciones de mi alrededor hacia lo que hago o pienso. No puedo manejar las cosas a mi conveniencia. No puedo seguir con mi vida como la he estado viviendo a lo largo de estos años...
Bueno, he aquí mi confesión, mi muestra de que, nuevamente, hago lo posible para cambiar, para ser un alguien mejor de lo que siempre he sido. Siempre he estado cómodo conviviendo con mis demonios, haciendo el mal sabiéndolo y disfrutando esas acciones egoístas. Esta vez lucho por mi bien y por el bien de los demás. El camino es todo menos sencillo y placentero, pero no lo hago por mí.
Ahora, viene lo más dificil... seguir adelante.
Un día a la vez.

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